Luzía Sonríe...

Si las pulgas hablaran, picarían menos.

Haciendo nada.

Reconstruirse. Una pequeña reflexión sobre mis últimos meses.

Lifestyle
Lo que escribo

El otro día una amiga y yo nos poníamos al día con un café, de los que quieres que duren un ratito más. Le conté que ya no trabajaba en la empresa de biotecnología y ahora no hacía nada. Y entre risas me dijo “Ya, amiga, pero tus “no hago nada” son los “no tengo tiempo para respirar de la mayoría…” Me hizo gracia, porque esa intensidad no la percibo en mí. No es la primera vez que me dicen algo así, pero sí la primera que tomo conciencia de ello.

Esta etapa de “no hacer nada” ha sido un tiempo donde afrontar la pérdida de un trabajo que disfrutaba con un jefe que es un gran líder y una compañera que se ha convertido en amiga. Me llevo mucho más de lo que pierdo, pero digerirlo me ha costado, porque tenía que aceptar el adiós a mi profesión, por lo menos al trabajo de laboratorio. No me cierro puertas, pero sé lo complicado que es para mí volver.

Sobre todo han sido meses de crear desde la calma, desde la observación y el aprendizaje y de mucha, mucha reflexión con días de sentirme estancada y otros de mucha motivación. Una montaña rusa cada semana.

He aprovechado para dedicarme a lo que llevo posponiendo desde siempre que es dibujar y escribir,  me he centrado en eso y me ha venido muy bien. Al final, es donde mejor fluyo, es lo que me apasiona hasta rozar la obsesión.

Y este tiempo de “nada” ha dado como resultado un proyecto personal maravilloso el cual sigo explorando con muchas ganas, con dos libros bien adelantados, aunque no sé cuándo ni cómo verán la luz, y un trabajo artístico más mío que me ha atrapado por completo.

Estoy disfrutando mucho conociéndome, viviendo la angustia y el caos mental con la que inicio cada proceso creativo y como ese bloqueo inicial comienza a fluir con los días hasta ver el resultado final. Y vuelta a empezar. Lo asumo como parte de un proceso.

Estoy estudiando de nuevo, leyendo mucho y escribiendo sobre ciencia, sobre biología y todos esos temas que creía ya no volverían a mi vida, pero ahí están. Son parte de mí.

Lo que he aprendido de esta etapa es que cuando todo parece hundirse bajo nuestros pies, ahí es cuando más firme hay que pisar para seguir caminando. Todo suma, siempre y cuando seamos nosotros los que tengamos la capacidad de reconstruirnos.

Laura Sánchez.